Про соседей
Oct. 23rd, 2023 02:41 pm/"Закон - тайга" в испанском варианте/
((Gaztelu сейчас это деревушка со 120 обывателями на борту. Из досто-примечательностей:
церковь, симпатичный фонтанчик и площадка для игры в мяч.
А прославился этот нас. пункт совсем недавно.
Когда выяснилось, что в 1936 году соседи сбросили в карстовую шахту
38 летнюю Juana Josefa Goñi Sagardia на 7 месяце беременности и 6 (шесть) деток ее:
«Son los huesos de las caderas de todos, de menor a mayor: de Asunción, que tenía año y medio, José de tres, Martina de 6, Pedro Julián de 9, Antonio de 12 y Joaquín de 16. Y también los huesos de la cadera de Juana Josefa, de 38 años"...
Причины зло-действа не установлены до сих пор.))
....................
La familia Sagardia Goñi, el crimen que ocultó la Guerra Civil
La Sociedad de Ciencias Aranzadi acredita que una madre embarazada y seis de sus siete hijos fueron arrojados a la sima de Legarrea. Familiares de la fallecida asisten a la exhumación de los restos sin encontrar respuestas para el crimen
La entrada a la sima de Legarrea es un pequeño hueco en la roca. Ubicada en una zona boscosa de Gaztelu (Donamaría), se había convertido durante años en un vertedero al que se habían arrojado todo tipo de objetos, muebles, electródomésticos, y numerosos residuos. Así que la basura fue el primer obstáculo contra el que tuvo que trabajar el equipo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, encabezado por el forense Paco Etxeberria. Su encargo, averiguar si el abismo de 50 metros bajo tierra escondía la respuesta al misterio que envolvía la desaparición de Juana Josefa Goñi Sagardia, embarazada de siete meses, y la de seis de sus siete hijos. Han tenido que pasar 80 años para que los restos de esta mujer y de sus pequeños confirmen lo que hasta el momento había sido solo un rumor: que Juana Josefa Goñi y sus hijos fueron arrojados a la sima de Legarrea en agosto de 1936 por sus propios vecinos.
“¿Por qué? ¿Por qué se cometió este crimen? Creo que es la pregunta con la que nos vamos a quedar para siempre”. Nati Arizkorrieta es sobrina nieta de Juana Josefa y, aunque estuvo presente en Legarrea cuando se produjo la extracción de los restos junto con otros familiares de la fallecida, explica que no siente satisfacción. “Es raro, es una sensación rara”, dice, porque por una parte se ha producido la confirmación oficial de que a su tía abuela la mataron en la sima, y la leyenda no era sólo leyenda; pero, por otra parte, continúan sin respuesta los cientos de preguntas que la familia se hace en torno al trágico suceso. “¿Por qué?”.
Esparza publicó su libro tras largas conversaciones con las primas de Juana Josefa Goñi, tras analizar el sumario llamado “Causa 167” (que fue abierto y cerrado hasta en tres ocasiones entre los años 1937 y 1946) y tras contextualizar el “mito” de que la mujer y seis de sus siete hijos habían sido arrojados a la sima por sus propios vecinos. “Fue uno de los crímenes más horrorosos cometidos al amparo de una guerra civil que armó a la población civil, la envalentonó y le dio pie a cometer atrocidades como ésta”, asegura categórico el escritor.
Así se acreditó el matrimonio de Pedro Antonio Sagardia Agesta y Juana Josefa Goñi Sagardia en 1919 y el nacimiento de sus dos primeros hijos en Donamaría y del resto en Gaztelu, donde fijaron su domicilio en la casa conocida como “Arrechea”.
Pedro Sagardia figuraba como carbonero de profesión y consta que se enroló con el Tercio de Santiago, requeté, que le llevó al frente de guerra. Pero un año más tarde, en agosto de 1937, pidió poder volver a su casa para saber del paradero de su familia, de la que llevaba un año entero sin noticias. Esparza recoge en su libro que la desaparición de su mujer y seis de sus siete hijos, el 30 de agosto de 1936, estuvo precedida de una asamblea que celebraron los vecinos y en la que acordaron expulsar a la familia del pueblo tras acusarles de haber cometido pequeños robos en las huertas del pueblo. Pero cuando Pedro Sagardia volvió a Gaztelu, no sabía nada de ello. Tampoco los vecinos le contaron lo sucedido.
n un extracto de la denuncia que Pedro Sagardia puso por la desaparición de su familia, se recogen las desavenencias que se producían entre la familia y el resto de los vecinos: “El año pasado 1936, a principios del mes de agosto, se hallaba el denunciante trabajando en los montes de Eugui, cuando recibió aviso de su mujer, que acudiese al pueblo de su residencia, Gaztelu, pues había sido conminada por la Autoridad para abandonar la casa y pueblo. Como posteriormente no ha hablado ya con su familia, ignora el denunciante qué autoridad fue la que ordenó a su familia salir de la casa y pueblo, y por tanto no puede precisar si fue el alcalde del pueblo, el del Ayuntamiento, o la Guardia Civil del puesto de Santesteban a cuya demarcación corresponde Gaztelu, como tampoco puede precisar las causas, toda vez que tanto el denunciante como su esposa han votado en todas las elecciones (con excepción de las últimas en que no votó el denunciante por hallarse ausente trabajando) a la candidatura de las derechas”.
Según la tesis defendida por Esparza, el crimen de la familia Sagardia no fue ideológico. “Al menos, no hubo una motivación política al uso de aquel tiempo, salvo por el hecho de que tuviera un cuñado rojo”, aclara el editor. Descartada la teoría del crimen político, ¿qué motivó a los vecinos a arrojar a la sima a Juana Josefa? Tampoco a su marido se lo aclararon. Según consta en la denuncia, cuando Pedro Sagardia volvió a Gaztelu “no le fue permitido entrar en el pueblo” y los vecinos constituidos en guardia, entre ellos el entonces alcalde, le arrestaron y le condujeron detenido hasta el cuartel de la Guardia Civil de Santesteban. Encarcelado durante una semana, ni se le tomó declaración ni se le acusó de delito alguno. Cuando le soltaron, le advirtieron que no volviera a Gaztelu y que se marchase de allí.
Tiros en el monte
Pedro Sagardia preguntó a los vecinos por el paradero de su familia, pero sólo una mujer, Teodora Larraburu, se dirigió a él para explicarle que Juana Josefa, cumpliendo la orden de “la autoridad”, se había marchado de Gaztelu con sus hijos y algunos enseres para instalarse en el monte, entre Santesteban y Legasa, en una caseta que construyó como cobijo. Teodora Larraburu contó a Pedro Sagardia que el último domingo de agosto había oído tiros en el monte, que a la mañana siguiente la caseta había sido pasto de las llamas y que, desde aquel día, no había sabido nada de Juana Josefa, de la que era íntima amiga. Pedro Sagardia falleció en 1952 sin saber qué había sido de su familia.
Tampoco su hijo mayor, que se libró de la sentencia a muerte porque se encontraba trabajando fuera de Gaztelu cuando los vecinos expulsaron a la familia del pueblo, ha podido ser testigo de la recuperación de los restos de su madre y sus hermanos. Falleció en 2007 sin ningún tipo de confirmación oficial de que su familia hubiera sido arrojada a la sima de Legarrea.
certificaba Paco Etxeberria. «Son los huesos de las caderas de todos, de menor a mayor: de Asunción, que tenía año y medio, José de tres, Martina de 6, Pedro Julián de 9, Antonio de 12 y Joaquín de 16. Y también los huesos de la cadera de Juana Josefa, de 38 años, de un fémur, de huesos de ambos brazos, del hombro y de la clavícula, y un hueso del brazo de Antonio, el hijo de 12 años. Además hemos encontrado tres suelas de caucho, de las alpargatas», explicaba.
¿Por qué mataron a la familia Sagardia Goñi? El misterio que la Guerra Civil ocultó en Navarra
Una novela recupera esta historia que quedó silenciada durante 80 años. Aún nadie sabe qué llevó realmente a un pueblo a matar a una mujer embarazada y a sus seis hijos y dejar sus restos en una sima
https://www.elconfidencial.com/cultura/2023-02-05/familia-sagardia-goni-asesinatos-navarra-gaztelu_3567886/
El 30 de agosto de 1936 algo ocurrió en Gaztelu, un pequeño pueblo del norte de Navarra. Una familia del lugar, compuesta por la madre, Juana Josefa Sagardia, de 38 años, que además estaba embarazada, y sus 6 hijos, desapareció sin dejar rastro. En pleno estallido de la Guerra Civil, la vida de estos siete vecinos se acabó de la noche a la mañana, pero hasta 80 años después nadie volvió a saber de ellos. Es la historia de los Sagardia Goñi, uno de los grandes misterios que el conflicto dejó en la Comunidad Foral y en todo el país.
Tras varias investigaciones, ahora un nuevo libro recupera la historia en forma de novela, y pone de nuevo el foco sobre las atrocidades cometidas en aquellos años y cómo la guerra acabó por silenciarlos. Tanto, que a día de hoy, y con los restos de los cuerpos recuperados, la pregunta sigue siendo la misma: ¿por qué se produjo este crimen? Un pequeño pueblo aislado en una zona controlada por el bando que acabaría resultando ganador de la contienda y sin diferencias ideológicas aparentes entre sus vecinos, marcado por unos asesinatos sin explicación. "Creo que es un ejemplo claro de los agujeros de la guerra que es imposible que cerremos. Porque no hay una explicación clara, solo hipótesis de choques, envidias, problemas entre lugareños y una realidad atroz que ocurrió y se optó por silenciar", comenta Álvaro Arbina, autor Los Años del Silencio (HarperCollins). Él es el último autor en acercarse a un caso que, aunque desconocido en gran parte del país, aún retumba en el país del Bidasoa.
"Es un caso muy llamativo, porque fue una atrocidad, acabar con la vida de una madre embarazada y seis menores, y durante décadas se quedó en un silencio sepulcral. Una noche desapareció toda una familia en el pueblo y a la mañana siguiente se hizo un silencio que duró hasta hace menos de una década", comenta Arbina. Siguiendo la historia del caso, se sabe que el marido y padre de familia intentó en varias ocasiones saber de lo ocurrido, pero fue imposible. Carbonero en otro pueblo, no le dejaron entrar en la aldea y solo consiguió abrir una causa en un juzgado un año después, tras servir como requeté en el frente. La novela cuenta cómo acudió a los tribunales y se dio un juicio, pero nada claro salió de allí. "Es verdad que se investigó, el caso se reabrió en varias ocasiones, pero nunca se profundizó demasiado, era algo que se prefería olvidar y el cambio en la Justicia que provocó la guerra tampoco ayudó a que se esclareciese", añade el escritor.
Gaztelu es una localidad española de la Comunidad Foral de Navarra . Está situada en la merindad de Pamplona, a 54 km de la capital de la comunidad, Pamplona y a una altitud de 220 m s. n. m. Su población en 2014 fue de 120 habitantes (INE)
La localidad cuenta con una importante iglesia parroquial, una hermosa fuente y una gran plaza para el juego de pelota.
((Gaztelu сейчас это деревушка со 120 обывателями на борту. Из досто-примечательностей:
церковь, симпатичный фонтанчик и площадка для игры в мяч.
А прославился этот нас. пункт совсем недавно.
Когда выяснилось, что в 1936 году соседи сбросили в карстовую шахту
38 летнюю Juana Josefa Goñi Sagardia на 7 месяце беременности и 6 (шесть) деток ее:
«Son los huesos de las caderas de todos, de menor a mayor: de Asunción, que tenía año y medio, José de tres, Martina de 6, Pedro Julián de 9, Antonio de 12 y Joaquín de 16. Y también los huesos de la cadera de Juana Josefa, de 38 años"...
Причины зло-действа не установлены до сих пор.))
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La familia Sagardia Goñi, el crimen que ocultó la Guerra Civil
La Sociedad de Ciencias Aranzadi acredita que una madre embarazada y seis de sus siete hijos fueron arrojados a la sima de Legarrea. Familiares de la fallecida asisten a la exhumación de los restos sin encontrar respuestas para el crimen
La entrada a la sima de Legarrea es un pequeño hueco en la roca. Ubicada en una zona boscosa de Gaztelu (Donamaría), se había convertido durante años en un vertedero al que se habían arrojado todo tipo de objetos, muebles, electródomésticos, y numerosos residuos. Así que la basura fue el primer obstáculo contra el que tuvo que trabajar el equipo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, encabezado por el forense Paco Etxeberria. Su encargo, averiguar si el abismo de 50 metros bajo tierra escondía la respuesta al misterio que envolvía la desaparición de Juana Josefa Goñi Sagardia, embarazada de siete meses, y la de seis de sus siete hijos. Han tenido que pasar 80 años para que los restos de esta mujer y de sus pequeños confirmen lo que hasta el momento había sido solo un rumor: que Juana Josefa Goñi y sus hijos fueron arrojados a la sima de Legarrea en agosto de 1936 por sus propios vecinos.
“¿Por qué? ¿Por qué se cometió este crimen? Creo que es la pregunta con la que nos vamos a quedar para siempre”. Nati Arizkorrieta es sobrina nieta de Juana Josefa y, aunque estuvo presente en Legarrea cuando se produjo la extracción de los restos junto con otros familiares de la fallecida, explica que no siente satisfacción. “Es raro, es una sensación rara”, dice, porque por una parte se ha producido la confirmación oficial de que a su tía abuela la mataron en la sima, y la leyenda no era sólo leyenda; pero, por otra parte, continúan sin respuesta los cientos de preguntas que la familia se hace en torno al trágico suceso. “¿Por qué?”.
Esparza publicó su libro tras largas conversaciones con las primas de Juana Josefa Goñi, tras analizar el sumario llamado “Causa 167” (que fue abierto y cerrado hasta en tres ocasiones entre los años 1937 y 1946) y tras contextualizar el “mito” de que la mujer y seis de sus siete hijos habían sido arrojados a la sima por sus propios vecinos. “Fue uno de los crímenes más horrorosos cometidos al amparo de una guerra civil que armó a la población civil, la envalentonó y le dio pie a cometer atrocidades como ésta”, asegura categórico el escritor.
Así se acreditó el matrimonio de Pedro Antonio Sagardia Agesta y Juana Josefa Goñi Sagardia en 1919 y el nacimiento de sus dos primeros hijos en Donamaría y del resto en Gaztelu, donde fijaron su domicilio en la casa conocida como “Arrechea”.
Pedro Sagardia figuraba como carbonero de profesión y consta que se enroló con el Tercio de Santiago, requeté, que le llevó al frente de guerra. Pero un año más tarde, en agosto de 1937, pidió poder volver a su casa para saber del paradero de su familia, de la que llevaba un año entero sin noticias. Esparza recoge en su libro que la desaparición de su mujer y seis de sus siete hijos, el 30 de agosto de 1936, estuvo precedida de una asamblea que celebraron los vecinos y en la que acordaron expulsar a la familia del pueblo tras acusarles de haber cometido pequeños robos en las huertas del pueblo. Pero cuando Pedro Sagardia volvió a Gaztelu, no sabía nada de ello. Tampoco los vecinos le contaron lo sucedido.
n un extracto de la denuncia que Pedro Sagardia puso por la desaparición de su familia, se recogen las desavenencias que se producían entre la familia y el resto de los vecinos: “El año pasado 1936, a principios del mes de agosto, se hallaba el denunciante trabajando en los montes de Eugui, cuando recibió aviso de su mujer, que acudiese al pueblo de su residencia, Gaztelu, pues había sido conminada por la Autoridad para abandonar la casa y pueblo. Como posteriormente no ha hablado ya con su familia, ignora el denunciante qué autoridad fue la que ordenó a su familia salir de la casa y pueblo, y por tanto no puede precisar si fue el alcalde del pueblo, el del Ayuntamiento, o la Guardia Civil del puesto de Santesteban a cuya demarcación corresponde Gaztelu, como tampoco puede precisar las causas, toda vez que tanto el denunciante como su esposa han votado en todas las elecciones (con excepción de las últimas en que no votó el denunciante por hallarse ausente trabajando) a la candidatura de las derechas”.
Según la tesis defendida por Esparza, el crimen de la familia Sagardia no fue ideológico. “Al menos, no hubo una motivación política al uso de aquel tiempo, salvo por el hecho de que tuviera un cuñado rojo”, aclara el editor. Descartada la teoría del crimen político, ¿qué motivó a los vecinos a arrojar a la sima a Juana Josefa? Tampoco a su marido se lo aclararon. Según consta en la denuncia, cuando Pedro Sagardia volvió a Gaztelu “no le fue permitido entrar en el pueblo” y los vecinos constituidos en guardia, entre ellos el entonces alcalde, le arrestaron y le condujeron detenido hasta el cuartel de la Guardia Civil de Santesteban. Encarcelado durante una semana, ni se le tomó declaración ni se le acusó de delito alguno. Cuando le soltaron, le advirtieron que no volviera a Gaztelu y que se marchase de allí.
Tiros en el monte
Pedro Sagardia preguntó a los vecinos por el paradero de su familia, pero sólo una mujer, Teodora Larraburu, se dirigió a él para explicarle que Juana Josefa, cumpliendo la orden de “la autoridad”, se había marchado de Gaztelu con sus hijos y algunos enseres para instalarse en el monte, entre Santesteban y Legasa, en una caseta que construyó como cobijo. Teodora Larraburu contó a Pedro Sagardia que el último domingo de agosto había oído tiros en el monte, que a la mañana siguiente la caseta había sido pasto de las llamas y que, desde aquel día, no había sabido nada de Juana Josefa, de la que era íntima amiga. Pedro Sagardia falleció en 1952 sin saber qué había sido de su familia.
Tampoco su hijo mayor, que se libró de la sentencia a muerte porque se encontraba trabajando fuera de Gaztelu cuando los vecinos expulsaron a la familia del pueblo, ha podido ser testigo de la recuperación de los restos de su madre y sus hermanos. Falleció en 2007 sin ningún tipo de confirmación oficial de que su familia hubiera sido arrojada a la sima de Legarrea.
certificaba Paco Etxeberria. «Son los huesos de las caderas de todos, de menor a mayor: de Asunción, que tenía año y medio, José de tres, Martina de 6, Pedro Julián de 9, Antonio de 12 y Joaquín de 16. Y también los huesos de la cadera de Juana Josefa, de 38 años, de un fémur, de huesos de ambos brazos, del hombro y de la clavícula, y un hueso del brazo de Antonio, el hijo de 12 años. Además hemos encontrado tres suelas de caucho, de las alpargatas», explicaba.
¿Por qué mataron a la familia Sagardia Goñi? El misterio que la Guerra Civil ocultó en Navarra
Una novela recupera esta historia que quedó silenciada durante 80 años. Aún nadie sabe qué llevó realmente a un pueblo a matar a una mujer embarazada y a sus seis hijos y dejar sus restos en una sima
https://www.elconfidencial.com/cultura/2023-02-05/familia-sagardia-goni-asesinatos-navarra-gaztelu_3567886/
El 30 de agosto de 1936 algo ocurrió en Gaztelu, un pequeño pueblo del norte de Navarra. Una familia del lugar, compuesta por la madre, Juana Josefa Sagardia, de 38 años, que además estaba embarazada, y sus 6 hijos, desapareció sin dejar rastro. En pleno estallido de la Guerra Civil, la vida de estos siete vecinos se acabó de la noche a la mañana, pero hasta 80 años después nadie volvió a saber de ellos. Es la historia de los Sagardia Goñi, uno de los grandes misterios que el conflicto dejó en la Comunidad Foral y en todo el país.
Tras varias investigaciones, ahora un nuevo libro recupera la historia en forma de novela, y pone de nuevo el foco sobre las atrocidades cometidas en aquellos años y cómo la guerra acabó por silenciarlos. Tanto, que a día de hoy, y con los restos de los cuerpos recuperados, la pregunta sigue siendo la misma: ¿por qué se produjo este crimen? Un pequeño pueblo aislado en una zona controlada por el bando que acabaría resultando ganador de la contienda y sin diferencias ideológicas aparentes entre sus vecinos, marcado por unos asesinatos sin explicación. "Creo que es un ejemplo claro de los agujeros de la guerra que es imposible que cerremos. Porque no hay una explicación clara, solo hipótesis de choques, envidias, problemas entre lugareños y una realidad atroz que ocurrió y se optó por silenciar", comenta Álvaro Arbina, autor Los Años del Silencio (HarperCollins). Él es el último autor en acercarse a un caso que, aunque desconocido en gran parte del país, aún retumba en el país del Bidasoa.
"Es un caso muy llamativo, porque fue una atrocidad, acabar con la vida de una madre embarazada y seis menores, y durante décadas se quedó en un silencio sepulcral. Una noche desapareció toda una familia en el pueblo y a la mañana siguiente se hizo un silencio que duró hasta hace menos de una década", comenta Arbina. Siguiendo la historia del caso, se sabe que el marido y padre de familia intentó en varias ocasiones saber de lo ocurrido, pero fue imposible. Carbonero en otro pueblo, no le dejaron entrar en la aldea y solo consiguió abrir una causa en un juzgado un año después, tras servir como requeté en el frente. La novela cuenta cómo acudió a los tribunales y se dio un juicio, pero nada claro salió de allí. "Es verdad que se investigó, el caso se reabrió en varias ocasiones, pero nunca se profundizó demasiado, era algo que se prefería olvidar y el cambio en la Justicia que provocó la guerra tampoco ayudó a que se esclareciese", añade el escritor.
Gaztelu es una localidad española de la Comunidad Foral de Navarra . Está situada en la merindad de Pamplona, a 54 km de la capital de la comunidad, Pamplona y a una altitud de 220 m s. n. m. Su población en 2014 fue de 120 habitantes (INE)
La localidad cuenta con una importante iglesia parroquial, una hermosa fuente y una gran plaza para el juego de pelota.
no subject
Date: 2023-10-23 03:40 pm (UTC)У меня не так хорошо с испанским, а прогонять огромную простыню через онлайн-переводчик тоже удовольствие ниже среднего...
а можно сразу краткое содержание
Date: 2023-10-23 04:24 pm (UTC)Ну, вероятно, следует добавить, где был муж.
Его забрили в армию (1936/37). А когда он пытался зайти в свою деревню, бросили в кутузку.
Ему удалось поговорить с доброжелательной соседкой, но та толком ничего не знала.
Типа, на деревенском совете решили выгнать твою семью из дома. Потому что кто-то воровал на огородах.
Она с детьми ушла в хижину в горах. Потом я слышала в той стороне выстрелы. И все. Семья исчезла.
Выжил старший сын погибшей дамы. Он был на заработках в другом городке.
Они много раз пытались добиться расследования, но... Сначала Гражданская. А потом - нет тела, нет следствия.
И только в 2017 провели раскопки в пещере. Где среди мусора обнаружили останки всей семьи.
Кто убил не понятно. Соседи, но кто поименно?
Не за политику. Какая-то зависть, какие-то деревенские разборки.
Как-то так.
Re: а можно сразу краткое содержание
Date: 2023-10-23 06:22 pm (UTC)Милейшие, милейшие люди!